Alto: Los hijos no son nuestro paño de lágrimas.

“Cuando te vas con tu papi me da pena y lloro, él me hizo mucho daño, es malo y me da miedo que te pase algo”. Eso escuchaba que una vecina decía a su pequeña de 5 años mientras bajábamos en el ascensor, al salir la niña lloraba por no irse con el padre.

Por Jeanette Bruna. Directora ONG Abogadas Pro Chile

Esta situación me motivó a elegir este tema como la columna a la que me dedicaría, el Síndrome de alienación parental (SAP).

Conforme lo señala el portal juzgadodefamilia.cl, se define como la manipulación, consciente o inconsciente, de uno de los padres, generalmente del que tiene el cuidado personal del niño, sobre la opinión que el hijo tiene del otro progenitor, con el objetivo de aliarse en contra de éste en un sentimiento de odio, que justifique la obstaculización o ruptura total de la relación directa y regular entre ellos.

Poco a poco la presión psicológica que ejerce el adulto victimizándose termina transformando al niño, niña o adolescente (NNA) en su objeto, quien termina padeciendo este síndrome, es decir, se terminan enfermando.

No es un tema muy desarrollado en nuestros tribunales, pero claramente conocido en el ámbito de la sicología infantil, por eso centro mi análisis en el padre o madre que se victimiza o que usa como objeto de venganza a su hijo. Y escribo para que se alarmen, que entiendan que no son hijos de sus hijos, que no tienen derecho a dañar la relación que en forma independiente cree con su otro progenitor, y que sepan que tarde o temprano sus hijos crecerán, madurarán y quién pagará esta vez el costo del mal causado será el victimario.

Tarde o temprano los hijos despiertan. Así que mi querida lectora y lector, madure, si necesita apoyo tras su quiebre de pareja busque un profesional, pero ¡ALTO! Sus hijos no son su pañuelo de lágrimas ni puede parecer más maduro que usted.

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